Publication:
Manet: otra manera de mirar el mundo

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Date
2014
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Authors
Jarauta, Francisco
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Publisher
Murcia : Universidad de Murcia
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DOI
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info:eu-repo/semantics/article
Description
Abstract
El 15 de mayo de 1863, en París, se inauguraba el Salon de Refusés, quince días después de la apertura del Salon oficial. Para unos y otros- Gaëtan Picon ha reconstruido la historia- era la primera vez que aparecía explícita la oposición entre un arte atento a la conservación de las convenciones y otro dominado por una invención permanente. Manet había colgado en el Salon de Refusés uno de sus cuadros emblemáticos, Le Déjeuner sur l ́herbe. Y junto a él otros trabajos de Whistler, Chintreuil, Fantin-Latour, Pisarro... que venían a reconocerse bajo el concepto de impresionistas. Éstos fueron vistos como lo opuesto a la gran pintura que de David a Delacroix había constituido el modelo admirable al que referirse e imitar, una tradición que ya Baudelaire había observado, en sus notas de 1846, expuesta al riesgo de su agotamiento: «Il est vrai que la grande tradition s’est perdue, et que la nouvelle n’est pas faite».
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